Jaime Roldán, nuevo director de Premios Agripina

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– ¿Qué crees que puedes aportar a Premios Agripina como nuevo director?

Creo firmemente en el talento infinito que existe en esta tierra llamada Andalucía y sobre todo que ésta merece un festival que se convierta en una referencia a nivel nacional e internacional. El talento siempre llama al talento, es cuestión de conectarlo y en mi caso lo he hecho desde que empecé a dar mis primeros pasos en el mundo profesional. Un certamen es algo mucho más que un evento aislado y un after party entre colegas de profesión. Es un punto de unión de profesionales y creadores donde deben producirse contactos, relaciones y, sobre todo, negocios que refuercen el tejido empresarial del lugar que lo acoge. Hablamos de una tierra que ha sido escenario de grandes rodajes y campañas, con una tradición y unas condiciones cinematográficas excepcionales. No somos nuevos en esto. Durante 9 años, los Premios Agripina han hecho lo más difícil: nacer y sobre todo crecer en las condiciones más adversas. Eso demuestra su talante, su ADN luchador y la necesidad que tienen de ser escuchados los anunciantes, las agencias de publicidad, los estudios de diseño, las productoras, los estudiantes, y todos aquellos profesionales que participan activamente del sector de la publicidad, el marketing y la comunicación.

Quizás lo primero que necesitamos tras este ciclo, es renovar la propuesta de valor e imprimir una visión mucho más amplia y ambiciosa de lo que podemos aportar al mundo del marketing y la comunicación desde Andalucía. Ampliaremos las fronteras y lo haremos desde el propio evento en sí hasta la presencia de la marca a nivel digital durante todo el año. Que las grandes agencias no acudan al festival me preocupa y que las agencias locales se puedan sentir amenazadas por estas firmas cuando logremos que acudan, también. Por lo que veo imprescindible rediseñar la naturaleza misma del certamen y hallar un equilibrio. Es donde aparece ese punto de encuentro que sólo puede estar diseñado bajo una misma premisa: aportar más valor y más personalidad a todo lo que lleve el sello de Agripina. Aún no hemos conseguido fortalecer suficientemente las relaciones entre los participantes y por supuesto no vamos a parar hasta saber qué lugar realmente queremos ocupar en el mundo de los festivales. 

– ¿Qué novedades se van a percibir en Premios Agripina?

Este año por las condiciones excepcionales del COVID, vamos a presentar un festival totalmente diferente, en un formato completamente virtual lo cual nos situará a la cabeza de los festivales que en su mayoría han sido cancelados. Muy pronto revelaremos la naturaleza y la peculiaridad de este evento tan innovador. Si algo ha traído la pandemia además de una crisis sanitaria y económica sin precedentes, es la imposición de la máxima darwiniana “adaptarse o morir”. Todo el mundo insiste en repetir que el mundo va a cambiar y que nada volverá a ser como antes. Siempre he creído que más importante que la verdad es lo que la gente quiere creer. No tengo claro que muchas cosas vayan a cambiar si no tomamos el control y provocamos que éstas ocurran. Agripina renace en esta época convulsa y se reinventa. No importa hacia dónde mientras esto nos permita desarrollar un discurso y un lenguaje propio en el tiempo, donde ciudad, público, agencias, patrocinadores y profesionales puedan sentirse plenamente identificados. Si premiamos el ingenio, el riesgo, la creatividad o la efectividad en el mundo de la comunicación ¿por qué no nos comportamos como aquello que admiramos? ¿por qué nos conformamos con simplemente existir y no planteamos verdaderos nuevos retos?

– ¿Crees que va a haber un antes y un después en el festival?

Sin duda, aunque no va a ser fácil. Para conseguir llevar a cabo cualquier reto necesitamos primero imaginarlo, luego proyectarlo y por último ejecutarlo. Estamos formando un equipo increíble junto a su creador y fundador José-Luis Zafra y creo sinceramente que tenemos la receta para lograrlo.

Este año es atípico y nuestra apuesta es muy arriesgada y diferente a todo lo anterior. Desde luego quien acuda al certamen va a vivir una auténtica experiencia novedosa. Pero será en 2021 cuando podremos diseñar un proyecto más aproximado a lo que por ahora reside sólo en nuestra imaginación. Mi sensación este año, es más de cerrar un ciclo e ir anunciando poco a poco lo que está por venir, pues como decía Dylan en su famosa canción, “los tiempos están cambiando”. Podemos acertar o podemos equivocarnos. Lo único que sé es que vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas. Si algo nos ha enseñado esta crisis humanitaria es la enorme fragilidad de nuestros trabajos, nuestras vidas y más aún de nuestros sueños. Somos conscientes que atravesamos una de las etapas con mayor incertidumbre para todos los protagonistas de nuestro proyecto, pero si es tiempo para reinventarnos también lo es de ser valientes, creativos y para premiar el trabajo de tantas personas que con su ingeniosa capacidad para comunicar, han sido un pilar básico en la gestión y soledad del confinamiento.

– Cuéntanos un poco sobre ti (formación, experiencia, conocimientos…) 

Desde pequeño he estado siempre vinculado al mundo de la creatividad pues tuve una vocación muy temprana. Mi pasión siempre fue contar buenas historias sin importar el medio. En mi infancia mi sueño era escribir y dirigir películas. Era de esos niños que forraban la carpeta de carteles de cine y los dibujaba en el pupitre del colegio. Imitaba las tipografías y compraba todas las revistas que se editaban. Todo ello me llevó a estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad Europea de Madrid y cuando tuve la oportunidad siendo muy joven, de trabajar en varias producciones importantes en cine y televisión, me frustró ver lo difícil que era producir tus propias historias. La revolución del video digital no había llegado y todo suponía un esfuerzo económico y humano enorme. En cambio, la música me había acompañado desde pequeño y había encontrado una forma mágica de contar algo en tres minutos y medio con la ayuda de unos pocos músicos. Aquellas historias en forma de canciones llegaban al corazón de las personas de una manera rápida y directa a través de la radio y los inicios de YouTube. Así que por unos años cambié de medio, componiendo unas 200 canciones, produciendo, arreglando, creando jingles, sintonías, colaborando en alguna banda sonora, Eurovisión, Operación Triunfo e incluso participando en algún disco nominado a los Latin Grammy. Viví en Los Ángeles, conocí a gente maravillosa, grabé un álbum de country en Australia, incluso produje el famoso himno del Centenario del Sevilla FC en inglés para el mercado internacional. Disfruté de los últimos años de una industria que se descomponía a ritmo de Napster, Emule, Torrents y fundé mi primera editorial musical y empresa llamada Canciones en busca de Artistas para apostar por el talento y la independencia. Ofrecíamos servicios a los artistas para la autoproducción, con una estrategia que, basada en las necesidades del ciclo vital de cualquier proyecto musical, anticipándonos a la transformación de las discográficas. De aquello hace hoy más de 12 años. 

Los comienzos fueron muy duros y entonces el marketing digital jugó un papel fundamental en mi futuro. Aprendí y me formé hasta el punto que posicionamos nuestra web en las primeras búsquedas de multitud de palabras claves: “productor musical”, “editorial musical”, etc. lo que nos permitió conseguir más de 100.000 visitas al año y correos desde muchas partes del mundo. Teníamos una buena propuesta de valor y me di cuenta que cuanto más aprendiéramos de internet, que, dicho sea de paso, era lo que estaba acabando con la industria musical tal y como la conocíamos, más opciones tendríamos de sacar la empresa adelante y adaptarnos a un nuevo entorno. Y fue entonces cuando me enamoré del poder del marketing no sólo en su aspecto más promocional, sino como pegamento capaz de unir la idea, la propuesta, el público, los canales, la estrategia, los objetivos… Me dedicaba a la música comercial, sabía entender al público de cada artista y ponerme en su piel, ¿por qué no hacerlo con las empresas? Por esa razón fundé Medios en Red, mi agencia y segunda aventura empresarial, para transformar desde el marketing a las marcas y empresas en busca de la rentabilidad en el mundo digital.

Trabajar con empresas era mucho más fructífero que con artistas, sin duda no para el alma, pero al menos para la cartera. Y fue lo que nos impulsó para realizar campañas y proyectos para Turismo de Sevilla (We love people), Cádiz (Magic), Grupo Porcelanosa, Porsche, Sevilla FC, Noah Gordon y el musical de El Médico, Vértigo, Fundación Cajasol, Huete & Co, Grupo La Raza, TEDx… incluso una de las últimas webs y proyectos de Alejandro Sanz. En tan sólo cuatro años y medio hemos formado un equipo humano increíble, con una cartera de clientes muy amplia y diversificada en muchos sectores. Nuestra relación siempre ha sido “de empresario a empresario”, nunca de proveedor a cliente, lo cual nos hace mantener el foco en los negocios y apostar siempre por los resultados. Los objetivos de nuestros clientes son nuestros mismos objetivos. Y como sabemos que la publicidad no soluciona un mal producto o servicio, siempre preferimos apostar por rediseñarlos antes que promocionar algo que no va a funcionar. Luchamos cada día con la mejora de procesos y encontrar mayor escalabilidad a un negocio que me ha permitido aprender mucho de cada cliente y de sus modelos con el fin de construir mi propio criterio.

Esta pasión desmedida por el marketing y el emprendimiento me llevó a colgar la guitarra y aparcar el piano por un tiempo, para crear y dirigir  junto a mi equipo, el Máster de Marketing y Comunicación Digital en el Instituto de Estudios Cajasol, escuela de negocios de Sevilla. Con una metodología innovadora, este ciclo formativo es un golpe de realidad para los alumnos donde aprenden de forma muy práctica, todo aquello a lo que nos enfrentamos diariamente las agencias en cualquier parte del mundo. Desde la creación de contenido, estrategia, diseño web y app, analítica, economía, ciberseguridad o compra programática por citar sólo algunos temas. Estar cerca del talento más joven es un regreso a mis orígenes y una responsabilidad que he de reconocer, me quita con gusto, muchas horas de sueño.

Por último, tras haber realizado numerosos spots y campañas para muchos clientes, me planteé si no era el momento de hacer nuestros propios programas. La producción audiovisual ha evolucionado mucho y las posibilidades actuales son infinitas. Para ello fundé junto a mi socio en esta aventura, Pedro Parrado, Bugaloo Studio, una productora de contenidos que en su primer año de vida ha realizado la serie documental “Hecho a Mano” para Canal Sur TV y estamos en negociaciones de nuevos proyectos con Netflix, Discovery Channel y TVE entre otros. Además, me he estrenado como inversor en una start-up maravillosa llamada Inveert, una innovadora plataforma digital para la planificación financiera que estoy totalmente convencido que va a revolucionar la comunicación entre los bancos y sus clientes.

Carmen Haro Aragú

carmenharoaragu@gmail.com

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